Primavera.

Primavera.
Lachine, Montreal. foto E.Remolina

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Vulcani Noroisi (Rumania)

Camino a tus brazos de noche
Camino en mis sueños de día
Caminos que pasan de prisa
-la vida se muere de risa-

Caminos que sigo sin ruta
Camino con rumbo a la aurora
Camino que va y no regresa
Y así nos volvemos su presa

Camino al encuentro del cielo
Camino y al ras del infierno
Suspiros que nacen deshechos
Destierros de camas y besos

Camino que miro a mi espalda
Camino que cruza tu ombligo
Camino que se hace desierto
Y buscas con ojos de niño

Caminos de almas que penan
Que lloran al son de las velas
Caminos que deja tu vida
Por ir remendando una herida.



martes, 16 de diciembre de 2008

Frumoasa Andreea


La noche se pierde en tu cara
tu esquina está rota y sin ganas
El cielo te pide consuelo
tú miras a Dios con anhelo

La vida te hizo una esclava
perdida en la nueva Rumania
Gitana con ojos de vieja
La niña con piel de ciruela

Ciudad en la historia olvidada
Ciudad de miradas extrañas
Con pueblos de cera en sus faldas
Y viejas que cuidan sus vacas

Te pierdes tus risas de infante
Ganando monedas al aire
de gentes que no llevan almas
Y de almas que buscan sanarse

El tren ya se lleva a la niña
Por sueños de campos y ovejas
La hija regresa a su pueblo
Soñando que un día no regresa.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Amor

Holbox, México.


Dame un cielo lindo en plena noche fría
Dime que me amas por melancolía
Siente mi cintura, tiembla mi locura
Quítame las ganas de pecar de duda

Mírame a los ojos, bésame el olvido
Quiéreme despacio mientras yo te sigo
Súbete a mi espalda, trepa hasta el delirio
Quédate en mi espacio aunque te hayas ido

Ábreme la boca, ciérrame el infierno
Toma esta derrota como tu consuelo
Róbate mis manos, ponlas por tu cuerpo
Deja que conversen almas y desvelos

Trátame con tacto, pon la luna llena
Gánale al silencio con tu boca plena
Peca con mi mente, reza con mi lengua
Viaja hasta mañana sobre mi cadera

Bórrame la sombra, bébete mi herida
Juega con mi aliento que te pide vida
Llévame a la cama, déjame desnuda
Búscame en tus sueños
para una aventura.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Globalización

Hoy leí en la página principal de un conocido centro de servicios de internet, con letras grandes y centradas:

"Fabricante de Barbie pide destrucción de las Bratz."

Entonces, todas las niñas que hoy, al abrir su computadora como yo se encontraron con la noticia, salieron a quemar a las Bratz.

Niñas de todas las razas finalmente se unían para quemar muñecas de distintos colores.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Noche delirio

Noche en delirio, noche enfrascada,
Noche de ausencia y de madrugada
Noche de versos que acuden tarde,
Noche de cuentos para otros males.

Noche de lluvia que borra el tiempo,
Noche de bocas que hablan de sexo.
Noche de culpas que quitan vida,
Noche de ateo en su despedida

Noche de putas que curan almas,
Noche de celos bajo esa falda
Noche, delito que queda absuelto,
Noche de frío en cielos revueltos

Noche sin luna que alumbre besos,
Noche sin musas para los presos
Noche, delirio del tiempo perdido;
Noche de insomnio a mitad del olvido.
Dame un año, o dos para dejarte
Un beso para sanarme
La llaga que ayer dejaste.

Dame un día, o dos para olvidarte
Un cura pa' perdonarte
Un cielo donde encontrarte

Dame tiempo, amor para soltarme
Un puño pa' defenderme
Un grito pa' despertarme.

Dame un tierno jalón para levantarme
Un sueño donde quedarme
Un viento que al fin me arrastre.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Noche de ronda

Jugar con tu cuerpo que mengua en la cama
Formar tu silueta con humo y con calma
Trazar con mi lengua tus labios cerrados
Vestir con mis ojos tu pecho acostado

Seguir con mis manos la ruta a tu ombligo
Tentar con mis labios tu piel y tu oído
Beberme tus besos cortando suspiros
Mirarme en tu cama olvidando el olvido.

Pedirle a tu peso se funda en mi espalda.
Perder mi mirada en tus piernas que llaman
Correr por tu espacio, tu tiempo despacio
Probar poco a poco el sabor de tu abrazo.

martes, 21 de octubre de 2008

Cuando los dedos buscan la piel con ansias
los cuerpos piden amor de esquina,
los labios brillan pidiendo besos,
la mano sueña que cura heridas.

La voz se quiebra al perder la falda
la noche guarda el olor a olvido,
las piernas buscan abrir la cama
las bocas callan las despedidas.

Cuando el momento es corto y la espera larga
la luna sale y te da la espalda.
Cuando la lengua calla el silencio habla,
el orgullo logra ganarle al alma.

Cuando te quiere a veces comer a besos,
te quiere luego olvidar dormido.
Cuando te deja un rastro sabor a sexo
te deja solo a pelear contigo.

Cuando el recuerdo quita deseos y ganas
Cuando el orgullo deja un lugar vacío
La calma solo la tiene el alba,
la risa es buena contra el hastío.

Se agita el viento bajo su blusa
se pinta rosa toda su cara,
se vuelve tuya y te da las gracias,
sabes que no volverá mañana.

lunes, 20 de octubre de 2008

Sueños mojados que sequen llantos
Lágrimas que caigan en hombros extraños
Culpas sin misas ni plegarias
Risas sin prisa ni malos ratos.

Besos que curen promesas y años
Lenguas que saquen las pesadillas
Ruidos que espanten los malos sueños,
Voces que traigan los buenos días

Cuerpos que bailen al son del acto,
manos que curen tu piel herida
Ojos que griten tu nombre al verte
dedos que pinten tus noches frías

Almas que encuentren paz en tu cama
Biblias sin letras para escribirlas
Templos sin nombre para guardarse
Labios que inspiren tu melodía.

martes, 7 de octubre de 2008

Antes de que lo olvide.

Quiero recordar la calle de mi infancia, con su viejo refugiado español que caminaba y me decía “guapa”.
El que dejó su patria y llegó a otra. Igual que mi madre; igual que yo ahora. Mas aún pienso que no hay más patria que el amor ni más vida que la hecha. Aunque se haga la vida de memorias, nostalgia y pasos perdidos y pasados. Aunque nos guste llorarla sin pensar en lo que viene y seguir sin aprender de lo que fue.
Quiero quedarme con mi padre aún joven y mi hermana aún niña. Ahora los dos usan batas; y curan a perros y a niños tristes o mujeres sin hijos.
Quiero volver a la cuadra de atrás cuando era aún grande para las escondidillas, antes de que fuera pequeña para estacionarse.
Quiero volver a odiar al Sabina y al fútbol. Allá cuando aún no me dolía la música de mi padre ni entendía del nacionalismo o los mundiales.
Quiero tener a mi madre bailando siempre. Con su flamenco y su arte. Con la Andalucía que dejó en España y la que trajo a México. Quiero terminarme la paella aunque no me guste.
Quiero que mis abuelos regresen. Volverme a sentar en el huerto con uno y comer tomates; mirar al otro serio en el sillón, con sus reconocimientos, su psiquiatría y un montón de gente en casa.
Seguir escuchando siempre a mi abuela reírse y hablar con nostalgia del México que se llevó a su hija y el cielo al que se fue la otra; quiero odiar a Franco con las ganas de ella y recordar el hambre con sus ojos.
Quiero que mi otra abuela siga escribiendo y tocando la harmónica siempre desde su casa al sur de la ciudad; quiero volver a leer todos sus libros. Quiero tener su silencio y su paz.
Quiero guardar mi vida de a poquito para no perderla ni perderme. Irme a la cama a las ocho. Esconderme bajo las escaleras en el Kinder para no entrar a clases con mi primer amiga y una baraja.
Volver a temerle a la vieja directora de la escuela que era inglesa y andaba en silla de ruedas.
Quiero volver a jugar con mis primos; descubrir con sorpresa que los Reyes Magos sabían que éramos primas y nos traían la misma ropa en distintos colores.
Quiero escuchar otra vez a Cri Cri, llorar con la Muñeca Fea y creerme sobrina de un tal Gamboín.
Volver al calor de Granada cada verano, a las escopetas de mis tíos y al olor a monte y a olivo.
Quiero volver a casa de la tía Isabel cada 24 de diciembre. A la mesa con más de veinte para los festejos y dejar que las lágrimas caigan sin pena antes de irme a dormir después de los abrazos.
Quiero cumplir alguna vez mis propósitos y escuchar con atención las historias de familia. Volver a correr libre en el parque cuando el parque era el mundo y del mundo sabía poco.
Quiero volver a Chacahua, a mis tíos los hippies y a la combi descompuesta de mi padre.
Volver al segundo grado cuando me hablaron de la conquista y le enseñé a la maestra del respeto a los españoles.
Quiero recordar lo que en su momento pensé era mi primer amor; ese chico de ojos grandes que me buscaba y me enseñó que el que no se cansa, alcanza.
Quedarme con ese día que desabrochó mi camisa una noche de invierno en el coche de un amigo.
Cuando empecé a pensar que las monjas sabían menos que yo y que esa cajita del pudor de la que hablaban, sabía mejor cuando estaba abierta.
Quiero volver a llorarle al amor sin conocerlo. Volver a temerle a la dirección y no a la vida.
Quiero volver a creer en Dios. Leer otra vez la vida de Víctor Jara.
Ser Julieta o Dulcinea de nuevo en las obras de escuela.
Quiero ponerme otra vez la corbata y las calcetas altas para ir al colegio. Odiar el uniforme y a la niña que creía saberlo todo.
Quiero dejar de ser adulto y de pensar en los errores del pasado.
Emborracharme por vez primera en Ixtapa y ésta vez, dejarme llevar por ese chico desconocido al rincón lejos del resto.
Quiero pensar menos y vivir más.
Sentarme una tarde cualquiera en un café con el Gabo y la Negra cuando pensábamos haber crecido y saberlo todo.
Quiero volver a creer que amaba una y otra vez cuando no era cierto. Pasar una tarde romántica viendo al Alex Lora en lugar del noticiero.
Volver a Acaxochitlán; a las noches con linternas e historias de fantasmas.
Quiero creerme revolucionaria y mudarme de nuevo a Barcelona.
Quiero descubrir una vez más, con los ojos y el corazón abierto, la magia que años atrás había en las Ramblas. Quiero volver a reírme de la vida.
Estudiar fotografía otra vez y con más ganas. Fumar mis primeros porros y sentir esa risa en la panza.
Quiero subir otra vez el Tepozteco.
Descubrir de nuevo al Bob Dylan, a José Alfredo y a Serrat.
Quiero sentarme en cualquier banqueta con una caguama y aquél moribundo que una noche creyó yo era un ángel.
Quiero volver a ser niña, a querer ser madre y doctora o cantante.
Recordar a Alicia y olvidar el día que descubrí la guerra al lado de esos dos niños yugoslavos que adoptaban mis tíos cada verano.
Quiero olvidarme de la muerte y recordar el día que me perdonó en vida.
Quiero conocer otra vez a mi hombre tras haber olvidado a mi mujer y entender, que el amor no se entiende.
Volver a pescar con el Platos, el Mudo y el Compadre. Y ésta vez, soltar esa langosta que me miraba y saltaba desesperada por salvar su vida mientras yo leía a Proust y el resto buceaba.
Quiero aprender a pintar. Volver a la escuela de periodismo; a los buenos amigos y las buenas fiestas. Llorar otra vez ante ése maestro o aprovecharme del otro que me miraba indiscreto.
Quiero correr sin reparo sintiendo la brisa en mi cara y el calor en mi frente.
Beber despacio, comer conciente.
Vivir cada noche como una y ninguna; seguir soñando con los pies en la luna.

Sobre yo y mi otro yo.

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Amante nómada de lo absurdo, la vida y las letras.